Fundación Vaz Ferreira - Raimondi

Antecedentes y CreaciÓn

 


Tras la muerte de Carlos Vaz Ferreira en 1958, sus ocho hijos, que deseaban transformar la Quinta en un museo que permitiera su conservación, acordaron preservar la integridad ambiental del jardín y la casa, mantener sus contenidos intactos e indivisos e impulsar su protección por parte del Estado. Esta decisión mantenida por décadas, fue el inicio de la construcción de un destino cultural para esta casa. En 1975, fue declarada Patrimonio Histórico Nacional.

En 1997 la casa deja de ser vivienda familiar. Nietos y bisnietos del filósofo, inician acciones de rescate de su natural deterioro. Desde 2004 abren sus puertas al público masivo en las Jornadas Anuales organizadas por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación y atienden a grupos que solicitan visitas, con el objetivo de promover sus valores patrimoniales a los efectos de obtener la legitimación social, como paso previo a otorgarle el destino cultural propuesto por la familia.   

En 2007 resuelven crear la FUNDACIÓN VAZ FERREIRA- RAIMONDI, en homenaje al filósofo Carlos Vaz Ferreira, a su esposa Elvira Raimondi, a sus hijos y a la poetisa María Eugenia Vaz Ferreira. Se constituye por escritura pública el 7 de diciembre de 2007, inscripta en el Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay el 5 de agosto de 2008 con el N° 11081, Folio 190, Libro 19.

Los integrantes de la Fundación, son por estatutos, descendientes directos de Carlos Vaz Ferreira y Elvira Raimondi.

Su objeto es dar continuidad y actualidad a la “QUINTA VAZ FERREIRA”, en tanto ámbito cultural, en el cual además de la figura del filósofo Carlos Vaz Ferreira, otros miembros de su familia desarrollaron en distintos campos de actividad, una profusa producción intelectual de significativo aporte a la cultura del país.

Para ello, promoverá la preservación y conservación del conjunto de los bienes tangibles e intangibles que constituyen la identidad de la “QUINTA VAZ FERREIRA”, tomando las decisiones y gestionando los recursos necesarios para ello. Desarrollará actividades de índole cultural y científica que contribuyan a reafirmar y resignificar el valor simbólico del lugar.

Su dirección y administración está a cargo de un Consejo de Administración integrado por tres miembros. La representación de la Fundación la ejercen el presidente y el secretario actuando en forma conjunta.


 

 

 

 

 

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